Chileno y argentino simultáneamente
Por Nacho Blaconá


En el ciclo del programa “Yo argentino” conocimos la historia de Gerardo, oriundo de Chile. Hace 19 años llegó a Rosario con el sueño de tener su propia peluquería. Con sacrificio logró su cometido y el respeto entre los colegas. Pero el camino no fue fácil. Una nota para leer, escuchar y reflexionar.
El chileno es “pata de perro” como se dice en su país, un término que alude a quien anda de un lugar a otro. Apenas Gerardo llegó a Rosario trabajó de enfermero en una clínica privada. Cuando se fue ambientando se dedicó de lleno a la peluqueria, su gran pasión.
“La bienvenida fue dura. Al principio me sentía discriminado por el lenguaje. Metía la pata, me equivocaba con las palabras y me trataban de groncho. Una vez un médico me dijo que todos los chilenos eran gronchos”
Popularmente hay cierta "pica" entre argentinos y chilenos. La sensación se experimenta de distintas maneras.
“Es un fenómeno medio raro lo que pasa. Individualmente el chileno lo admira y se quiere igualar al argentino.
Pero cuando está en multitudes entran en conflicto y se dicen de todo. El chileno siempre se disminuye frente al argentino. En el fondo se quiere parecer y se siente disminuido. Admiran como habla, como se desenvuelve, lo despierto que es, que no le importa nada, que llega y te lo dice todo. El chileno es más reprimido en ese sentido”.
La adaptación a otro país le costó el tiempo suficiente para que en Chile lo conozcan como el argentino y aquí lo llamen el chileno.
“A mi me encanta vivir en Argentina. Pero no me siento chileno ni argentino. Porque no hablo como uno ni como otro. Se hace una mezcolanza terrible. Soy extranjero en la Argentina y en mi propio país. En Chile me llaman el argentino y aquí soy el chileno”.
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Presentación del programa Yo argentino
