Por Nacho Blaconá
¿Sabías que Horacio Fontova- el querido negro Fontova- estuvo viviendo un año en Colombia y otro en Venezuela?

Asi es. Por eso tuvimos una entrevista exclusiva con él durante la emisión del programa dedicado a estos dos paises en el ciclo radial Yo argentino.
Paises con ritmos calientes. Sonidos que embriagan. Historias que seducen. Tierra verde y marrón. Pura vida...
Acá van de regalo tres audios:
El primero para que veas (o escuches mejor dicho) que no te miento. El negro estuvo viviendo en estos dos paises maravillosos y nos cuenta su experiencia.
Tambien conversamos sobre el inefable George W. Bush. (El negro le dedicó un tema que figura en su último disco) En el segundo audio vas a poder escuchar este diálogo imperdible...
Y finalmente, la parte de la entrevista que más disfrute. Fue el momento que nos quedamos tomando unos tragos con el negro y bailando al ritmo de la verdadera cumbia, la cumbia colombiana.
Colombiano y venezolano ¿qué tal?
Querido Jorge W...
Colombia mmm....
servido por Yo
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Por Nacho Blaconá


En el ciclo del programa “Yo argentino” conocimos la historia de Gerardo, oriundo de Chile. Hace 19 años llegó a Rosario con el sueño de tener su propia peluquería. Con sacrificio logró su cometido y el respeto entre los colegas. Pero el camino no fue fácil. Una nota para leer, escuchar y reflexionar.
El chileno es “pata de perro” como se dice en su país, un término que alude a quien anda de un lugar a otro. Apenas Gerardo llegó a Rosario trabajó de enfermero en una clínica privada. Cuando se fue ambientando se dedicó de lleno a la peluqueria, su gran pasión.
“La bienvenida fue dura. Al principio me sentía discriminado por el lenguaje. Metía la pata, me equivocaba con las palabras y me trataban de groncho. Una vez un médico me dijo que todos los chilenos eran gronchos”
Popularmente hay cierta "pica" entre argentinos y chilenos. La sensación se experimenta de distintas maneras.
“Es un fenómeno medio raro lo que pasa. Individualmente el chileno lo admira y se quiere igualar al argentino.
Pero cuando está en multitudes entran en conflicto y se dicen de todo. El chileno siempre se disminuye frente al argentino. En el fondo se quiere parecer y se siente disminuido. Admiran como habla, como se desenvuelve, lo despierto que es, que no le importa nada, que llega y te lo dice todo. El chileno es más reprimido en ese sentido”.
La adaptación a otro país le costó el tiempo suficiente para que en Chile lo conozcan como el argentino y aquí lo llamen el chileno.
“A mi me encanta vivir en Argentina. Pero no me siento chileno ni argentino. Porque no hablo como uno ni como otro. Se hace una mezcolanza terrible. Soy extranjero en la Argentina y en mi propio país. En Chile me llaman el argentino y aquí soy el chileno”.

Presentación del programa Yo argentino
La llegada a Rosario
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